martes, 1 de noviembre de 2016

Trayectorias Literarias Dominicanas: Del cotuisano Reynaldo Disla





Nació en Cotuí, el 19 de noviembre de 1956. Su nombre completo es Reinaldo Hungría Disla Ortiz.

 Escritor y dramaturgo. Obtuvo una licenciatura en Teatro en la Universidad Autónoma de Santo Domingo, donde además estudió Filosofía y Letras. Es diplomado como dibujante en Modern Schools en Estados Unidos de América. 

Posee certificaciones en Taller de Teatro de Títeres, Taller de Realización de Video,  Dirección Teatral, Escritura del Guion y Formación del Actor entre varias. Ha sido Maestro Dramaturgo miembro del GEDI (Grupo de Estudios Dramatúrgicos Iberoamericano).


Elegido Maestro del Taller Intensivo de Dramaturgia del Centro para las Artes OLLANTAY, con sede en Nueva York. Ha impartido cursos y Talleres de Dramaturgia en Cuba, Venezuela, Nueva York y República Dominicana. Fue profesor de dramaturgia por 15 años de la Escuela Nacional de Arte Dramático de República Dominicana. También el cine dominicano ha bebido en su fuente, como coguionista de Patricia, el regreso de un sueño, proyecto de ficción de René Fortunato; Perico Ripiao de Ángel Muñiz; guionista de Cash y Amor; Cadena Braga, telenovela dirigida por Alfonso Rodríguez y también guionista de Club Tobogán, programa infantil, y de numerosas realizaciones de cine, radio, televisión, video e Internet. En el sector privado, ha desempeñado las funciones de Director de la Unidad de Teatro Guiñol de la Dirección General de Cultura y Extensión (SEEBAC), Director  Red Nacional de Teatro 2004-2006, Director de Festivales Nacionales e Internacionales de Teatro y actualmente ocupa la posición de Director del Festival Internacional de Teatro de Santo Domingo.
 Ha publicado una considerable cantidad de obras literarias, tanto en el género de teatro como en el de cuentos y literatura infantil-Juvenil, entre los que podemos resaltar a Bolo Francisco (ganador del Premio Casa de las Américas 1985), Función de hastío; El afanoso escribano Baltasar López de Castro (Premio Nacional de Teatro 1999); Historietas (Premio de Cuento UCE 2001); Vía intestinal y otros relatos; Los volcanes de Manflota, Piezas para títeres y La llama resistente del cuaderno azul. Muchas de sus obras han sido incluidas en antologías de prestigio. Ha publicado infinidad de obras dramáticas y cuentos en diferentes revistas y periódicos de gran prestigio.
 Una gran cantidad de producciones teatrales forman parte de su haber, entre las cuales podemos mencionar algunas que han sido montadas en diferentes escenarios: ¿Me permite pasar?; Esperando, esperando al cobrador, esperando; Dos pasos de paz, dos pasos de guerra; Caballo; Desde el público. Pascualit0; La hierba y la verdolaga; Capítulo 72; Un comercial para Máximo Gómez; Duarte Vivo; Las dos Teresas y muchísimas más, las que se han paseado por manos de renombrados directores.

 Ha representado al país en importantes eventos internacionales, tales como haber sido el delegado dominicano al II Encuentro de Intelectuales de América Latina y el Caribe en La Habana en 1985; delegado Dominicano al Tercer Encuentro de Teatristas de América Latina y el Caribe, también en La Habana en 1987; representante en el II Encuentro Iberoamericano de Dramaturgos, en Bogotá en 1988; delegado al Festival de la Cultura Caribeña en Maracaibo en 1995 y Maestro del Taller Superior de Dramaturgia. GEDI, realizado en Venezuela en los años 2000 y 2002.

Reynaldo Disla ha sido merecedor de importantes premios y reconocimientos, entre los que se destacan haber sido ganador del apetecido Premio Casa de las Américas en 1985, por su obra Bolo Francisco, electa por unanimidad de un jurado integrado por especialistas en la materia, procedentes de Costa Rica, Argentina, Perú, Chile y Cuba; dos veces Premio Nacional de Literatura Joven (1978 y 1979);  dos veces Premio Nacional de Teatro (1986 y 1999); Primer Premio Concurso Dominicano de Teatro Casa de Teatro 1989; Mejor Libro de Teatro Casa del Escritor Dominicano 1983 y Premio Nacional de Cuento UCE 2001.

El laureado escritor, actor y dramaturgo Iván García Guerra, nos cuenta que conoció a Reynaldo a finales de los años 70; tendría menos de 20 años y ya era un hombre de teatro formado. Le entusiasmó desde entonces, porque como los mejores de la generación anterior, él era actor, director y dramaturgo, además titiritero, y excelente en todas aquellas disciplinas. Y lo mejor de todo, siempre se ha comportado como cualquier hijo de vecino; sereno, amable y simpático, a pesar de no ser muy comunicativo. Desde el principio, con auténtica admiración, lo trataba con el calificativo del joven dramaturgo; y a pesar de toda la lluvia caída desde entonces, lo sigue denominando así, aunque él insistentemente me dice con su eterna sonrisa “ya no más, don Iván”. .
 La  versátil escritora, actriz y titiritera Dulce Elvira de los Santos, nos dice que Disla es atrevido, innovador y visionario en su ejercicio profesional. No necesita del mito destronado de Romeo Castelluci. Sus actores son el público, la calle, las esquinas, y el escenario es un espejo donde se ven las almas del que se acerca a ver. En él, el tema y la trama, surgen como casualidades para llevar a escena un encuentro único del espectador consigo mismo. Su teatro, escrito, actuado o en formato cinematográfico, es humanista: el espejo de la verdadera historia de una comunidad. Reynaldo Disla es un hombre de teatro. El nació para escribir. No lo imagina haciendo otra cosa. Él es ese buen profesional que también es buena persona. Su discurso dramático está siempre ligado a lo social y político. Su escritura no se desliga nunca de la realidad.
 Finalmente, el actor y director Manuel Chapuseaux dice que en sus dramas sociales o sus farsas grotescas, y mucho más en sus experimentos anárquicos y semiabsurdos, Reynaldo se burla constantemente no sólo de la realidad que lo rodea, sino (y aquí reside gran parte de su atractivo como autor) del teatro y de sí mismo.  Enfrenta con incisivo desparpajo, valga el contraste, el teatro de sala y el de calle, el teatro para adultos y para niños, el teatro para actores y para títeres, sin permitir ni por asomo que la rutina o el conformismo se apoderen de su producción.
 Concluyo esta entrega de TRAYECTORIAS LITERARIAS DOMINICANAS expresando mi admiración por este gran artista dominicano, agregando que me satisface enormemente ser considerado su amigo.
Por Ramón Saba

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